En Clínica Freire recibimos a muchos pacientes durante el mes de mayo, es uno de los más activos en este sentido.
Nosotros explicamos a todos los pacientes que cualquier mes del año es óptimo para una intervención de cirugía plástica o un tratamiento de medicina estética. Sin embargo, es cierto que el mes de mayo cuenta con ciertas ventajas estratégicas, que lo convierten en el mes ideal para acudir a tu clínica.
Las operaciones de cirugía antes de verano aumentan
Durante el verano algunas operaciones de cirugía son desaconsejables. No es una buena estación del año para la recuperación de los tejidos y la agenda está mucho más apretada, para cualquier intervención.
Por ese motivo el mes de mayo es perfecto para realizar una operación estética. Si estás interesado/a en algún tratamiento, solicita ahora tu primera cita informativa gratuita.
Hay tiempo de recuperación antes de verano
El verano es uno de los momentos en que más exponemos nuestro cuerpo. Esto hace también que muchas cirugías estéticas puedan ofrecer los resultados obtenidos en los pacientes.
Una gran cantidad de operaciones de cirugía realizadas en mayo, tienen hasta el periodo de verano un tiempo de recuperación óptimo, como para que en los meses estivales pueda aprovecharse ropa ligera todo lo que se desee.
Por descontado, esto no evita que tengamos que maximizar nuestra precaución por la protección contra el sol.
Esto es aún más recomendable en los casos de medicina estética, con los que podemos ver resultados efectivos en pocas semanas o incluso días, pero que pueden llegar a tener meses de duración.
Mayo y la planificación de operaciones después de verano
Hay otros casos de pacientes, en los que mayo se presenta como un mes estratégico perfecto. Son aquellos que necesitan una operación de cirugía en septiembre.
Ten en cuenta que una operación de este tipo requiere varias consultas y análisis. Hace falta una planificación, plantear estrategias al paciente, exponer diferentes caminos para los que llegar a un objetivo óptimo.
Y todo ello no es que no pueda solucionarse en un solo día, es que no se deben tomar decisiones precipitadas. Los pacientes deben sopesar todas las ventajas de cada tratamiento y escoger el más adecuado. También deben tener todo bien planificado, si necesitan ayuda en casa los días tras la operación. Todo ello, es más fácil de planificar cuando septiembre está a total disposición, mientras en mayo y junio realizamos los preparativos.
Mayo y la preparación física del paciente
Otros casos son los de aquellos pacientes que no se pueden operar de forma inmediata porque necesitan hacer ciertos cambios en su cuerpo. Normalmente, relacionados con perder peso y mantener dieta y ejercicio unos meses.
En mayo podemos establecer una ruta de acciones hasta septiembre, para que el cuerpo del paciente esté completamente preparado para la operación. Así conseguiremos resultados óptimos totalmente satisfactorios y de una forma mucho más rápida.
El verano se presenta así como un periodo de adaptación, transformación y preparación, bajo una estrategia que trabajaremos los meses previos.



