La modificación de la nariz es una de las solicitudes que más recibimos en Clínica Freire. De hecho, somos especialistas en rinoplastia.
La medicina estética ha evolucionado lo suficiente como para ampliar las posibilidades con respecto a la nariz. Es así cómo ha surgido también el tratamiento de rinomodelación.
Sin embargo, aunque con ambos se pueda conseguir una mejora estética importante de la nariz, en realidad son dos soluciones diferentes.
En Clínica Freire siempre ofrecemos un tratamiento personalizado para que podamos escoger la mejor opción de acuerdo a las necesidades de cada paciente.
Por ese motivo, en este artículo, explicamos las diferencias entre rinoplastia y rinomodelación, cómo se realiza cada una de ellas y qué ventajas distintas ofrecen.
Rinoplastia y rinomodelación: Objetivos de cada tratamiento
La rinoplastia consiste en una intervención de cirugía estética. El objetivo, a nivel general, consiste en modificar los rasgos de la nariz del paciente.
Por ese motivo, se actúa sobre su estructura ósea y sobre el cartílago, entre otras zonas. Lo que buscamos, normalmente, es que la nariz quede perfectamente integrada en el resto de la cara y presente una estética atractiva.
La rinomodelación, en cambio, es un tratamiento estético realizado mediante infiltración de sustancias.
El objetivo que se busca con él es corregir algunas pequeñas asimetrías, muchas veces relacionadas con la punta nasal.
También podemos perseguir fines estéticos, intentando armonizar la nariz con los demás rasgos de la cara.
Rinoplastia y rinomodelación: Tipos de tratamientos
La rinoplastia se realiza por cirugía estética. Esto implica que es necesario aplicar anestesia local con sedación general y realizar el tratamiento en un centro hospitalario.
Pese a ello, la rinoplastia no requiere hospitalización y ese mismo día el paciente duerme en casa. Sí será necesario llevar tapones de gasa y una férula durante unos pocos días.
La rinomodelación se realiza por infiltración de sustancias, que pueden ser Metacrill, Hidroxiapatita o ácido hialurónico. Dependiendo de las necesidades de cada paciente, la tipología y cantidad de sustancias pueden variar.
Una vez se realiza la infiltración, el paciente puede volver a su casa y rehacer su rutina diaria de forma normal.
Rinoplastia y rinomodelación: Ventajas de cada tratamiento
La rinoplastia, como intervención de cirugía estética, tiene unos resultados definitivos, no se revierten con el paso del tiempo.
Sin embargo, para poder analizarlos bien, es necesario esperar de 6 a 9 meses, a veces incluso un año.
Gracias a la rinoplastia podemos afrontar cambios profundos en los rasgos de la nariz y, en la actualidad, teniendo en cuenta las limitaciones propias de cada rostro, en realidad podemos conseguir casi cualquier tipo de nariz que deseemos. Hay que insistir en que siempre se conseguirá en base al análisis realista del cirujano, quien podrá exponer las posibilidades que tiene el paciente.
La rinomodelación tiene efectos inmediatos. Solo se puede tener durante apenas 2 días una pequeña inflamación.
Los efectos sí que son temporales, si bien esta temporalidad dependerá del tipo de sustancias infiltradas. Obviamente después de pasar los efectos, puede volver a aprovecharse el mismo tratamiento.
La pregunta definitiva sería ¿qué tratamiento es mejor? Lógicamente no hay una respuesta global, ambos tratamientos son recomendables, dependiendo de las correcciones de defectos nasales que quieran abordarse.
Lo mejor es contar con un asesoramiento profesional de confianza, en el que puedan aconsejarte de forma realista el mejor tratamiento para tu caso particular.


