En los últimos años la medicina estética ha experimentado una evolución notable, que se ha traducido en una mejora absoluta en la seguridad de sus tratamientos y en la reducción al mínimo de posibles efectos secudarios.
Recordemos aquellos tratamientos primitivos, que solían tener una apariencia artificial, algunos de los cuales (y otros más modernos) seguimos atendiendo en nuestra consulta para corregir algunos desatinos, por utilizar una palabra suave.
La demanda natural de la mayoría de pacientes
Hoy en día lo más habitual es encontrar personas que, por encima de todo, no quieren que se note nada que se han sometido a un tratamiento. Buscan la naturalidad en sus rostros o cuerpos.
Muchas veces, más que un cambio, lo que demandan nuestros pacientes de los profesionales de la cirugía y la medicina estética es que borremos las huellas que dejado el estrés, la falta de sueño o simplemente el paso del tiempo en su aspecto físico.
Tampoco buscan hoy en día, en la mayoría de los casos, un cambio radical, sino ir paliando o retrasando los efectos del envejecimiento, asegurándose a la vez un aspecto saludable.
Por todo ello, en los últimos tiempos ha ido adquiriendo auge la demanda de tratamientos de medicina estética, ya que son muchos los pacientes que prefieren evitar técnicas más arriesgadas que requieren posoperatorios más complicados y largos.
Ácido hialurónico y bótox, productos estrella de la medicina estética
Nuestros pacientes requieren productos que tengan una adaptación óptima a la gestualidad y que permitan una completa revitalización de la piel. Tanto el ácido hialurónico como el bótox son dos de los productos más utilizados, que mejor sirven a dichas causas.
Además, cada vez existe una gama más amplia de estos productos que nos permite actuar con productos específicos en zonas o necesidades determinadas.
Con el progreso de la medicina estética utilizamos estos productos específicos para ofrecer tratamientos personalizados. Dependiendo del paciente y sus necesidades utilizaremos una o varias técnicas específicas y emplearemos uno o varios productos concretos.
De esta forma, podemos resolver con eficacia problemas estéticos como las ojeras, la papada, el exceso de piel en los párpados, la celulitis, la flacidez y un sinfín de necesidades más.
También utilizamos láseres en tratamientos avanzados para resolver problemas de manchas, tatuajes, etc.
Todos estos avances se convierten en herramientas de absoluta seguridad, que minimizan riesgos y efectos secundarios tras el tratamiento.
Más hombres y pacientes más jóvenes
Aunque básicamente seguimos teniendo el mismo tipo de pacientes sí que hemos observado, a través de nuestra práctica clínica diaria, que de un tiempo a esta parte se han incrementado dos grupos:
- Cada vez visitamos más hombres en nuestra consulta. Los varones van perdiendo prejuicios ante los tratamientos de cirugía y medicina estética. Además, cada día trabajamos con tratamientos más específicos para ellos, diferentes a los femeninos. Los hombres tienen características diferenciadas, tanto en el tipo de piel como en las proporciones anatómicas, etc. Por lo tanto, desde hace tiempo se utilizan técnicas diferentes para conseguir esos resultados naturales también entre el público masculino.
- Cada vez acuden a nuestra consulta pacientes más jóvenes, atraídos y atraídas por un nuevo concepto, que es el de la medicina estética preventiva. Hoy en día existe una cierta cultura preventiva médica y estética, que lleva a la gente a ser más curiosa e interesarse por pautas concretas de actuación para retrasar el envejecimiento. Siempre con la perspectiva de no perder la apariencia natural en el rostro y cuerpo, y siempre bajo criterio médico y diagnóstico personalizado por nuestra parte.


