La otoplastia, la cirugía de las orejas, es una de las intervenciones de cirugía estética que puede realizarse en niños sin tener que esperar demasiado a su desarrollo. A partir de los 7 años de edad ya será posible realizarla.
Además de física y estéticamente ofrecer resultados óptimos, esta intervención tiene unos beneficios potenciales que vale la pena destacar. Si tu hijo o hija padece un problema de proporción física en esta zona del cuerpo, puedes ofrecerle muchas ventajas con este tratamiento.
Impacto psicológico para los pequeños
La infancia y la adolescencia muchas veces se encuentran ante situaciones en las que la ética no está del todo bien definida. Las burlas, las mofas y las situaciones de vergüenza no deberían sufrirse por ningún niño o joven, pero lamentablemente sí que sucede.
En ocasiones es algo autoimpuesto. Por el miedo a qué dirán los amigos y compañeros, se siente una vergüenza desorbitada respecto al problema físico que se sufre.
En cualquiera de las dos situaciones, el resultado es el mismo. Una incomodidad personal con el propio cuerpo que afecta a sus relaciones sociales e incluso al propio desarrollo de su personalidad.
La otoplastia resuelve rápidamente este problema, por lo que ofrece unos beneficios psicológicos para los más pequeños de inmediato y que van a acompañarle toda la vida, pues es un tratamiento que no tiene por qué volver a realizarse con los años.
Un post-operatorio asumible para ellos
Las intervenciones de cirugía estética cuentan con un post-operatorio que, normalmente, requieren una dedicación por parte de los pacientes importantes. El cuerpo tiene que acostumbrarse a los cambios físicos del cuerpo y es necesario seguir unas pautas, con las que no habrá opción de incompatibilidad o reincidencia.
La otoplastia, en cambio, es una de las intervenciones con un post-operatorio más sencillo y rápido de toda el sector de la cirugía.
Lo único que tendrá que atender el niño, obviamente con la ayuda de los padres, es a estos elementos:
- Al principio, ciertas molestias al dormir de lado como picazón o adormecimiento.
- Unos vendajes que se tienen que llevar solo 2 días tras la intervención.
- Unos puntos, que se retiran a la primera o segunda semana.
- Una cinta elástica únicamente para dormir, las primeras 4 semanas.
- Además, no suele tener efectos secundarios.
La otoplastia no genera temor
Algunos pacientes reconocen temor a la hora de afrontar una intervención de cirugía estética. En niños, lógicamente, este temor suele ser más patente ante lo desconocido y, sobre todo, ante cambios importantes en su cuerpo. Incluso aunque solo tengan que ver con sus orejas.
La otoplastia, sin embargo, ofrece suficiente seguridad como para minimizar estos temores al mínimo o incluso hacerlos desaparecer.
La intervención se realiza normalmente con anestesia local, salvo que el paciente requiera anestesia general (hay que recordar que la otoplastia en adultos también es aplicable).
Su duración es mínima, en aproximadamente una hora se ha realizado en su totalidad.
Por tanto, es una operación «sencilla» y muy «segura», pero como siempre decimos, muy delicada. Por eso es imprescindible siempre acudir a profesionales con experiencia.
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