En prácticamente todos nuestros tratamientos de cirugía y medicina estética, recomendamos a nuestros pacientes eliminar o reducir todo lo posible el consumo de tabaco.
Obviamente es un consejo saludable que todos sabemos que debe seguirse. Pero también de forma específica es un factor que debemos tratar, para evitar su efecto directo sobre nuestra piel.
En este artículo explicamos de una manera más detallada, cómo el tabaco afecta a la calidad de nuestra piel y cómo podemos mejorarla si nos quitamos este mal hábito.
El tabaco y el color de la piel
El tabaco provoca pigmentación en dos efectos distintos. En primer lugar el directo sobre nuestras manos. El uso constante de cigarrillos amarillea con el paso de los años nuestros dedos.
Pero al mismo tiempo afectará de forma progresiva a toda nuestra dermis, aplicando una tonalidad cada vez más grisácea.
Ambos casos tienen consecuencias sobre nuestra estética. Son efectos poco atractivos y que, además, presentan un claro envejecimiento de nuestra piel.
Aparición de arrugas por consumo de tabaco
Los más jóvenes argumentan que fumar te hace parecer mayor. El grave error de este argumento es que si bien a nivel social es incorrecto, físicamente sí que provocan signos de envejecimiento.
La experiencia, tanto dentro del sector como a nivel general todos hemos podido comprobar, así como diversos análisis al respecto, nos han hecho evidentes la relación entre tabaco y envejecimiento de la piel.
Tanto hombres como mujeres presentan el doble y hasta el triple de arrugas, si son fumadores, respecto a personas que no consumen tabaco.
El problema no solo está en que se acelera y evidencia la presencia de estas arrugas, sino que en fumadores son mucho más pronunciadas. Por tanto, a nivel estético fumar nos va a hacer más evidente el paso del tiempo sobre nuestra piel, así como dificultar cualquier mejora que queramos realizar sobre nuestra dermis.
Envejeces más rápido por el tabaco
La aparición de arrugas, la disminución de color en la piel y otros síntomas derivados del tabaco tienen un foco original, que es su acción sobre la oxigenación celular.
El tabaco introduce en el cuerpo humano monóxido de carbono y esto impide que el proceso de la oxigenación celular se desarrolle de forma correcta.
Sin un proceso de este tipo tan directo, las células funcionan peor y envejecen de forma acelerada, algo que visiblemente se nota en nuestra piel son los signos que todos conocemos.
La relación directa entre tabaco y boca
A nivel estrictamente estético, en la comisura de los labios muchos pacientes presentan arrugas, por el acto constante de fumar.
La succión con los labios del cigarrillo y el paso de los años, provoca la aparición de estas famosas arrugas conocidas bajo el nombre popular de «código de barras«.
Su aparición también se enfatiza porque el consumo de tabaco continuada, afecta a la capacidad de cicatrización de la piel. Por ese motivo, tanto estas como otras arrugas se evidencian de forma más clara, sin que la piel de manera natural pueda evitar su aparición temprana.


