En medicina estética uno de los tratamientos que más popularidad está obteniendo los últimos años, es el relativo a los hilos tensores.
Como sucede con cualquier tratamiento relacionado con la estética del paciente, si tiene tanto éxito es porque los resultados son iguales o incluso superiores a los que esperan los pacientes.
Si te interesa este tratamiento, desde Clínica Freire te exponemos a continuación todo lo que debes saber sobre él. Por supuesto, también te animamos a que solicites una primera visita gratuita y te podamos informar de cómo puede beneficiarte de forma personalizada a tus necesidades y preferencias.
Objetivos perseguidos por los hilos tensores
Los hilos tensores tienen como principal objetivo rejuvenecer el rostro. Para ello actúa sobre la flacidez y el exceso de laxitud en los tejidos.
Con los hilos tensores conseguimos redefinir los pómulos y la línea mandibular, eliminar esos pequeños rasgos propios del envejecimiento, disminuir la flacidez que suframos en el cuello, los surcos a los lados de la nariz o las mejillas.
En definitiva, conseguimos mejorar el aspecto juvenil y dinámico de nuestro rostro, con unos resultados naturales.
Ventajas de los hilos tensores
El tratamiento de hilos tensores se realiza de forma muy rápida. Se pueden aplicar en una sola sesión, aunque recomendamos posteriormente revisiones con el fin de que el resultado final es óptimo.
Además no se aplica anestesia general. Los hilos tensores se colocan mediante infiltración de unas pequeñísimas agujas, en una zona de la cara donde previamente podemos aplicar anestesia local o incluso anestesia tópica.
En cualquier caso, el paciente no sufre ninguna molestia y el tratamiento se puede realizar de una forma muy rápido. Terminada la intervención, el paciente puede volver a su domicilio, sin necesidad de hospitalización.
Todas estas ventajas del tratamiento ya lo hacen bastante atractivo, pero como resulta lógico son los resultados posteriores los que más llaman la atención.
Los hilos tensores comienzan a mostrar estos resultados de forma inmediata. Pero lo cierto es que siguen una progresión evolutivo y al cabo de unos días podremos ver los resultados en su forma definitiva.
A diferencia de otros tratamientos en los que se aplica cirugía y es posible necesitar un ingreso hospitalario, con los hilos tensores el post-tratamiento es también más cómodo y rápido.
Es posible notar cierta sensación de tirantez o incluso que aparezcan zonas inflamadas o con hematomas. Es algo completamente normal, que se irá absorbiendo progresivamente conforme pasen los días.
Como otros tratamientos de medicina estética, los efectos de los hilos tensores son temporales, sin embargo esta temporalidad es bastante más alta en su caso, respecto a muchas otras intervenciones.
La durabilidad dependerá tanto de los propios factores condicionantes del paciente, como también el cuidado de su piel que conserve, tanto de forma directa como indirecta.
En la mayoría de casos, suelen durar de entre 12 a 18 meses. Tras este lapso de tiempo y cuando comienzan a verse algunos efectos que corregir, siempre podemos volver a realizar la intervención y recuperar de forma inmediata la deseada estética facial que queremos conservar.


