El 19 de octubre se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Se trata de una fecha señalada, en la que se intenta concienciar a todo el mundo, de la importancia que tiene la lucha contra esta enfermedad, sobre todo en términos de previsión.
Las revisiones regulares en médicos especialistas, permiten en la mayoría de casos identificar la aparición de cáncer de mama y realizar un tratamiento con más posibilidades de éxito, que si se aborda mucho más tarde.
En algunos casos, este tratamiento implica la realización de una mastectomía. Pese a que no es de agrado de nadie tener que pasar por ello, la cirugía estética ha evolucionado lo suficiente en relación a estas situaciones, como para ofrecer una solución posterior, la reconstrucción de mama.
¿Qué es una mastectomía?
La mastectomía consiste en la extirpación de toda la mama o parte de la misma. Hay muchas variaciones que esta intervención puede llevar a cabo, si bien de forma general el objetivo es el mismo. Se intenta eliminar la enfermedad extirpando la parte del cuerpo de la mujer que está infectada.
Para cualquier mujer representa un sentimiento contradictorio. Por un lado, es una vía de cura respecto a una enfermedad mortal, por lo que puede decirse que el precio que se paga por ello, aunque sea alto, bien vale la pena.
El sentimiento encontrado deriva en el resultado estético final, una ausencia de parte o de toda la mama, notoria y que afecta física y sentimentalmente a la paciente.
Por estos motivos, la reconstrucción de mama se presenta como una alternativa muy socorrida por pacientes que han pasado por esta situación y que, además, ofrece unos resultados muy satisfactorios.
¿Qué es la reconstrucción tras una mastectomía?
La intervención de reconstrucción de mama tras una mastectomía, es aquella que se realiza con el fin de recrear la mama original de la paciente. En este tratamiento se incluye también la areola y el pezón.
Obviamente es una alternativa que a nivel estético resulta más atractiva que las prótesis externas.
También destaca por ser un tratamiento definitivo. Con un buen resultado estético que quede en armonía con el cuerpo de la mujer, la nueva mama reconstruida será la que disfrutará el resto de su vida.
Hay que tener en cuenta además que la reconstrucción de la mama se puede llevar a cabo en dos modalidades distintas.
Por un lado podemos abordar una reconstrucción inmediata. Se realiza durante la intervención de mastectomía en aquellas pacientes que así pueden aprovecharlo. De esta forma, en un mismo tratamiento se busca eliminar la enfermedad del cuerpo de la paciente y se restaura completamente su fisonomía.
Por otro lado, está la reconstrucción diferida, que es aquella que se aborda posteriormente a la mastectomía.
Los motivos por los que elegir este tratamiento pueden ser muy variados, pero lo importante es que ofrece la posibilidad a la mujer de volver a contar con una imagen estética en sus mamas atractiva y acorde a sus preferencias.
La reconstrucción de mama diferida, como también la inmediata, pueden realizarse tanto con tejidos autólogos de la paciente, como también con implantes.


