A pesar de ciertos estereotipos sociales, tener un pecho excesivamente desarrollado afecta a la calidad de vida de la mujer. Se calcula que la hipertrofia mamaria afecta a un 15% de las mujeres, que padecen por esta causa diferentes problemas de salud, que pueden ser tanto físicos como psicológicos.
¿Qué es la hipertrofia mamaria?
Esta patología se define como el aumento anormal de los pechos, de forma habitualmente bilateral, motivado por el exceso de glándula mamaria y del tejido graso que contiene.
La hipertrofia mamaria, también conocida como gigantomastia, lleva asociada una disminución de la calidad de vida que se puede concretar en trastornos circulatorios, respiratorios y posturales que provocan problemas concretos asociados.
¿Qué problemas puede ocasionar la hipertrofia mamaria en las mujeres?
Algunos de los problemas asociados a la hipertrofia mamaria son los siguientes:
- Dolores en el cuello, hombros y espalda (columna lumbar).
- Desviaciones posturales que pueden llegar a reflejarse incluso en la forma de caminar.
- Escoliosis, aparición precoz de artrosis de columna.
- Problemas respiratorios.
- Estrías, dermatitis, infecciones e irritaciones de la piel debajo de los senos.
- Dificultades para realizar determinadas actividades, como deportes.
- Frustración al no encontrar ropa de su talla.
- Consecuencias psicológicas: baja autoestima, complejo de inferioridad, depresión, problemas de relaciones sociales…
También la obesidad, si se da en mujeres con pechos grandes, puede llegar a ocasionar problemas similares.
Solucionar un problema de hipertrofia mamaria con un tratamiento de reducción de pecho
La hipertrofia mamaria o gigantomastia es un problema que suele surgir en la adolescencia, tras la primera menstruación, en chicas jovencitas que desarrollan pechos excesivamente voluminosos que les acomplejan y les llevan a operarse.
También hay mujeres, de todas las edades, que deciden operarse no por un problema de imagen o autoestima sino por padecer dolores de cervicales y espalda, entre otros trastornos.
El tratamiento quirúrgico de reducción de pecho es idóneo para corregir un problema de hipertrofia mamaria, ya que disminuye el tamaño de las mamas gracias a la extirpación de grasa, tejido mamario y piel. También puede reducirse el tamaño de las areolas, que es un detalle estético que suele preocupar a las pacientes.
El objetivo de una operación de reducción de pecho es siempre ofrecer a la paciente unos pechos proporcionados con el resto de su cuerpo, que repercuten en la solución de los problemas anteriormente citados y en la consecución de una figura más armónica.
En una operación de reducción de pecho pueden llegar a quitarse de media entre 1 y 2 kilos en cada mama, y con ello aliviar el malestar físico y/o psíquico.
Los resultados suelen ser muy satisfactorios para las pacientes, que suelen recibirlos con agrado e incluso euforia. La mejora de la calidad de vida y la autoestima es evidente.
Hay que aclarar que en todo momento estamos hablando de pechos excesivamente grandes que ocasionan los problemas citados, no de cualquier mujer con el pecho grande pero más o menos proporcionado.
También hay que aclarar que, desmintiendo algunos mitos difundidos en los últimos años, una intervención como la reducción mamaria no interfiere con la fisiología de la mama. No afecta a la capacidad para la lactancia ni a la sensibilidad relacionada con el placer sexual.
Ahora bien, no se recomienda realizar una operación de reducción de pecho antes de los 18 años, ya que debe hacerse cuando ya se haya completado el desarrollo corporal y óseo de la mujer.

