Las arrugas constituyen una de las principales preocupaciones derivadas del envejecimiento. No solo aparecen con la edad, sino también por factores externos como una continuada exposición solar. Pero ciertamente es el paso de los años lo que más propicia su aparición.
Sin embargo, de la misma forma que aparecen fácilmente con el paso del tiempo, también existe su tratamiento. En Clínica Freire ofrecemos tratamientos para las arrugas de la cara, personalizados a las necesidades de cada paciente, que entre sus principales ventajas está el rejuvenecimiento de la piel.
¿Qué son las arrugas?
Las arrugas son pliegues en la piel, de diferente profundidad, que aparecen en diferentes zonas del cuerpo, aunque con mayor predisposición en el rostro. Por ese motivo las arrugas faciales son las que más cantidad de tratamientos requieren en medicina estética.
De hecho, la posición de las arrugas ha llegado a diferenciar entre distintas denominaciones, desde rictus hasta nasogenianos, pasando por el famoso “valle de lágrimas” y otros muchos casos de arrugas.
Rejuvenecimiento con tratamiento de arrugas
En función de cada paciente, el tratamiento de arrugas se aplica con diferentes sustancias. Una de las más útiles es la de ácido hialurónico para el tratamiento de arrugas temporales. Para los casos de larga duración, es posible escoger hidroiapatita o el metacrill, entre otros.
No obstante, si bien hay mucha variedad entre los tratamientos disponibles para las arrugas, los resultados son mucho más compartidos entre ellos.
Uno de los efectos más atractivos del tratamiento de arrugas es el rejuvenecimiento del rostro. Las arrugas aparecen en muchas ocasiones por el paso de los años, por lo que reflejan un evidente efecto de vejez. Al tratar precisamente el elemento que provoca esta imagen de envejecimiento, el paciente disfruta de un inmediato rejuvenecimiento facial.
Otros beneficios del tratamiento de arrugas
Si bien el rejuvenecimiento es el efecto secundario más notorio e importante del tratamiento de arrugas, no es el único beneficio que se puede destacar
El propio tratamiento ofrece ya de por sí importantes beneficios. Por ejemplo, es “rápido” e “indoloro”. Tras la anestesia local de la zona a tratar, se infiltran las sustancias escogidas en la dermis por medio de unas agujas muy finas.
El post operatorio también tiene ventajas. Es muy rápido y las consecuencias son mínimas, con una ligera inflamación y pequeños hematomas, que desaparecen en poco tiempo.
Además, el resultado de un tratamiento de arrugas es inmediato. Esto no significa, no obstante, que nada más realizar su aplicación se vea el resultado definitivo. Algunas sustancias requieren varios días para mostrarlos, pero desde un primer momento el paciente nota normalmente mejorías notables.
Desde Clínica Freire, además, siempre hacemos énfasis en aquellos efectos “no físicos” que un tratamiento como el de las arrugas puede ofrecer. Se trata de aquellos efectos que afectan a la autoestima de cada paciente.
En el caso de un rejuvenecimiento facial, muchos pacientes recuperan confianza en sí mismos y reconocen sentirse más felices, seguros y animados gracias al aspecto de su rostro. Sin duda, el mejor efecto que puede conseguirse con un tratamiento de medicina estética.



