Según todos los indicios existen una serie de tratamientos de cirugía estética, plástica y reparadora que pueden marcar 2019.
El año pasado el aumento de pecho fue la operación líder entre las mujeres, un año en el que también se registró con un incremento notable de la reducción de pecho. Por su parte, la ginecomastia fue la intervención que más aumentó entre los hombres que, por cierto, cada vez deciden en mayor número someterse a operaciones de estética.
El auge de las nuevas tecnologías y una preocupación al alza por la apariencia estética que se ve plasmada en las actualizaciones de los perfiles personales en redes sociales, ha hecho que la demanda de tratamientos estéticos se haya disparado.
Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, las intervenciones estéticas mínimamente invasivas han aumentado casi un 200% en lo que va de siglo y su demanda no parece mostrar síntomas de ir a menos.
Sin duda, estas serán algunas tendencias de cara al año que empieza, pero los profesionales dedicados a este tipo de cirugía hemos detectado además otras características que definirán 2019.
Auge de los tratamientos mínimamente invasivos
La profesión ha detectado una tendencia en aumento de los procedimientos estéticos poco invasivos, ya que se trata de intervenciones ambulatorias, de menor coste, y que en líneas generales son mejor aceptadas por el conjunto de la población.
Tratamientos de medicina estética como rellenos, inyectables, láseres y de rejuvenecimiento de la piel viven su momento de gloria. A ello contribuyen varios factores:
- Son tratamientos con efectos inmediatamente visibles.
- Permiten una incorporación inmediata a la vida laboral y cotidiana.
- Tiene una inmediata recuperación.
- No necesitan un periodo de baja para la recuperación.
- La mayor parte de las veces no es preciso revelar a los demás que se han sometido a este tipo de intervenciones.
El triunfo de la naturalidad
La percepción general de excelencia para una intervención de cirugía y medicina estética pasa cada vez más porque no se note, que no sea obvia. Por lo tanto, caen en desuso los aumentos de pecho excesivamente desproporcionados, los labios exagerados o rellenos faciales sobrecargados.
Cada vez más los pacientes quieren conservar sus rasgos familiares heredados, aunque puedan querer mejorar ciertos aspectos que les pueden hacer ganar en autoestima y confianza en sí mismos.
Por ejemplo, los injertos de grasa van a ganar en popularidad, pero más para marcar el contorno y afinar que para aumentar volumen. Así pues, cobrarán auge tratamientos menos invasivos como la mesoterapia o la radiofrecuencia y la liposucción.
Los hombres, interesados en facciones más masculinas
Si citábamos un mayor interés de los hombres por las intervenciones de estética, que cada vez asumen como más normal el someterse a estas operaciones, este viene de la mano de una mayor demanda de aquellas que permiten conseguir unas facciones más masculinas.
Tratamientos que mejoran zonas como el tercio inferior del rostro, es decir, barbilla, cuello y la línea de la mandíbula, aparte de otros más enfocados al cuerpo como la ginecomastia o la cirugía estética del pectoral masculino.
Fin de las gangas en cirugía estética
Los pacientes consideran cada vez más importante ponerse en manos de cirujanos acreditados y especializados, con una sólida trayectoria y reputación y la opción del low cost en cirugía estética cotiza muy a la baja, ya que la experiencia demuestra que ha generado numerosas complicaciones a sus pacientes.

