En ocasiones se publican noticias, unas más fiables; otras menos, sobre la cirugía estética para menores de edad. Sin duda es un tema controvertido, más aun cuando no existe una legislación específica al respecto. No obstante, a veces se cae en alarmismos innecesarios. Profundicemos un poco en este tema.
¿La demanda de cirugía estética para menores es alta?
Algunas de esas noticias aseguran que las operaciones de cirugía estética para menores van en aumento en nuestro país. Lo cierto es que existe una demanda muy baja entre los menores españoles.
Tan solo el 1,5% de las intervenciones quirúrgicas con finalidad estética que se realizan en España anualmente tienen como pacientes a menores de edad. Este porcentaje representa 975 operaciones de las 65.000 que se realizan al año.
¿Cuáles son las intervenciones más solicitadas por los menores?
De esas 975 operaciones, aproximadamente la mitad son otoplastias, es decir, operaciones que se realizan para corregir las llamadas “orejas de soplillo”.
En cualquier caso, existe polémica en considerar este tipo de cirugía como estética, ya que muchos profesionales la consideran cirugía reparadora, en tanto en cuanto tienen una justificación médica por el sufrimiento psicológico o la baja autoestima que pueden asociarse a este trastorno.
Si diéramos por bueno este veredicto, la cirugía estética para menores en España se relegaría a un 0,75%.
Dejando aparte las otoplastias, el resto de intervenciones que se realizan a menores linda en muchos casos esa frontera no demasiado definida entre la cirugía estética y la reparadora. Los menores también se someten a operaciones de:
- Rinoplastia: para corregir problemas respiratorios importantes.
- Mamoplastia de reducción: para solucionar un trastorno de gigantomastia juvenil o hipertrofia virginal de los senos, el crecimiento excesivo y en ocasiones discapacitante de uno o ambos senos en la pubertad.
- Ginecomastia: para resolver un problema de mamás anormalmente grandes en varones.
- Liposucción: a pesar de encuadrarse mayoritariamente en el terreno de la cirugía estética, puede ser utilizada también para tratar determinadas lipodistrofias o alteraciones patológicas del tejido adiposo.
En suma, por todo lo expuesto puede afirmarse que las operaciones de cirugía estética para menores en España se practican en un porcentaje bajísimo, ya que la mayoría de ellas se encuadran más bien en un tipo de cirugía reparadora.
Qué pasos se siguen cuando un menor solicita una operación de cirugía estética
Como hemos comentado, en España no existe una normativa específica sobre intervenciones de cirugía estética para menores de edad. Sí que la hay en Andalucía, un decreto de protección de las personas menores de edad que se someten a intervenciones de Cirugía Estética. Entre otros aspectos, esta normativa obliga al análisis previo del menor por un psicólogo que emita un informe de madurez psicológica.
No obstante, el marco legal español sí establece que todo menor que quiera o deba someterse a una intervención quirúrgica necesita un consentimiento de sus padres o representantes legales.
Además, el cirujano debe valorar la madurez psicológica del paciente, analizando bien sus motivaciones para pasar por el quirófano y las de sus padres o representantes legales. Muy importante saber si la decisión de operarse parte del niño (por ejemplo, por un complejo de “orejas de soplillo”) o si por el contrario es cosa de los padres y no ha sido iniciativa del niño o la niña.
El cirujano debe transmitir las expectativas reales de la intervención de acuerdo con criterios médicos, dejando de lado los deseos personales del paciente. Hay que tener en cuenta que en estas edades no se ha completado el desarrollo y hay que esperar a una evolución anatómica del paciente. Por ejemplo, un aumento de pecho no debe realizarse hasta que los senos estén completamente desarrollados, mientras que las otoplastias pueden realizarse a edades más tempranas (a partir de los 7 años).

