La otoplastia es una operación de cirugía estética frecuente en personas que tienen complejo por tener unas orejas excesivamente prominentes, comúnmente conocidas como “orejas de soplillo”.
Esta cirugía permite modificar la forma y la posición de las orejas dentro de nuestro rostro. Los resultados permiten evitar la desproporción y conseguir una mayor armonía del conjunto del rostro.
Así pues, este tratamiento permite reposicionar las orejas, pegarlas más a la cabeza y reducir el tamaño de las orejas excesivamente grandes.
No obstante, el problema de las “orejas de soplillo” no es el único que puede solucionarse mediante una otoplastia, ya que existen otros problemas, como el de oreja contraída, lóbulos alargados u oreja en copa, que se corrigen gracias a esta intervención.
Otoplastia en niños
La otoplastia suele realizarse en la edad adulta, aunque se trata de una intervención altamente demandada por adolescentes y también entre niños, por los problemas psicológicos y complejos que pueden derivarse del hecho de tener unas orejas excesivamente grandes o prominentes.
Las orejas han crecido casi por completo hacia los 4 años, y se estipula que a partir de los 7 años puede realizarse la intervención. En ningún caso hay que imponer la operación por capricho de los padres ni se debe inisitir en ella si el niño no quiere, sino que los padres son los que deben observar el comportamiento de su hijo en relación a algún posible complejo o si esto le crea problemas de autoestima, problemas en el colegio.
Son aquellos pequeños que están realmente convencidos de operarse lo que colaboran más en todo el proceso de la intervención y los que al final quedan más contentos con los resultados y logran resolver esos problemas de autoestima.
Es una operación adecuada para la infancia, ya que las probabilidades de que las orejas vuelvan a su posición original son mucho más bajas si se realiza la intervención a esta edad.
Otoplastia, tendencia estética entre millenials
Recientes estudios han identificado que la otoplastia, junto a otros tratamientos como la rinoplastia, botox o ginecomastia, es una de las intervenciones más demandadas entre los millenials (personas que nacieron a partir de 1982).
Una de las causas de esta tendencia que señalan los expertos es el fenómeno selfie.
Otoplastia. En qué consiste la intervención
Se trata de una intervención ambulatoria, es decir que el paciente ya puede dormir esa noche en su casa. Suele utilizarse anestesia local, o anestesia local y sedación, aunque en niños y adultos ansiosos puede recurrirse a la anestesia general, ya que toleran peor estar en un quirófano y quietos todo el tiempo que dura la cirugía.
La operación suele durar aproximadamente una hora. Para realizarla se suele practicar una incisión detrás de la oreja. A partir de esta incisión se procede a la remodelación del cartílago para dotar a la oreja de su nueva forma. La nueva posición se mantiene mediante puntos internos de material reabsorbible.
La cicatriz que resulta de esta operación queda disimulada detrás de la oreja.
Cuidados especiales durante el posoperatorio de una otoplastia
Después de la intervención se debe llevar un vendaje alrededor de la cabeza. Dicho vendaje se retirará a los pocos días y se cambiará por otro parecido a una cita elástica del pelo. Hay que seguir las indicaciones del cirujano sobre la correcta utilización del vendaje.
Además, se administrarán antibióticos y analgésicos, para evitar complicaciones y aliviar el dolor. Los puntos se quitan entre 7 / 14 días después de la operación.
En cuanto a los resultados se perciben de forma inmediata, aunque se consideran definitivos en torno a un año.



