En el sector de la cirugía y de la medicina estética, es bastante frecuente que, a partir del término del verano, la solicitud de tratamientos aumente con cierto ritmo.
Por descontado, la causa es fácil de identificar. En verano es cuándo más se muestra nuestro cuerpo y, en consecuencia, cuando somos más conscientes de aquellos defectos o anomalías que no nos gustan y querríamos evitar. Lamentarse por no haberlo hecho antes, motiva a muchos pacientes a decidir tras el verano que ha llegado el momento de disfrutar más de un aspecto acorde a sus intereses.
Sin embargo, este solo es el primer factor y, al mismo tiempo, beneficio de valorar una cirugía estética por las propias características del verano. En realidad, hay muchos más beneficios que, en ocasiones, no identificamos al primer instante.
Replanteamiento de vida con la cirugía estética
El verano es una de las estaciones más importantes a nivel analítico. Tanto desde puntos de vista económicos, sociales o culturales, se ha identificado que durante estos meses las personas (y por extensión las empresas que puedan dirigir) toman nuevos rumbos.
Pese a considerar la Navidad la cuna de los compromisos incumplidos, el verano es el momento que permite mayor descanso mental y físico y, por tanto, un replanteamiento de prioridades, necesidades y preferencias.
Muchas empresas redirigen sus inversiones tras los meses veraniegos, las reservas a destinos exóticos se disparan para el año siguiente y también se toman otras decisiones importantes. Algunas están relacionadas con el cuerpo físico, como apuntarse a un gimnasio. Otras deciden lo contrario, que el ejercicio físico no ha dado resultados.
Hay que entender que el verano es un momento de autoevaluación. Si hemos ido durante todo el año al gimnasio es obvio que notaremos efectos, pero quizás no los deseados. Por ejemplo, el trabajo abdominal por una mujer que ha sufrido estrías y flacidez tras el parto, reforzará su músculo interno, pero exteriormente no modificará la extensión de la piel. Solo la abdominoplastia puede hacerlo.
Darse cuenta de que la cirugía o la medicina estética puede ser la solución definitiva, rápida y/o efectiva que se está buscando físicamente, es la mejor forma de abrir la puerta a una nueva vida.
Un aporte a la propia autoestima
Muchos pacientes que desde Cínica Freire seguimos atendiendo tras los tratamientos de cirugía y medicina estética nos dicen que, tras los resultados definitivos, lo mejor de todo es cómo ahora se sienten bien consigo mismos.
La estética es un elemento mucho más importante de lo que parece, dado que puede afectar a nuestra autoestima. El efecto negativo es notorio en muchas personas y difícil de eliminar, sin embargo, cuando se ensalza dicha autoestima, la sensación es inmejorable y todos confirman que la decisión ha sido la correcta.
Una inversión en uno mismo
Otro elemento que motiva las cirugías y tratamientos estéticos tras el verano es el replanteamiento de una necesidad de cuidado personal. Las vacaciones de verano a menudo demuestran que uno o una no piensan tanto como debería en sus propias necesidades. El beneficio derivado de ello es que por fin se toma la decisión de hacer algo a favor unipersonal.
La inversión, que es tanto psicológica como económica, tiene también sus ventajas tras el verano. En el segundo caso por las facilidades de financiación desde Clínica Freire. En el primero de ellos, el reconocimiento a las necesidades particulares y, más importante todavía, el descubrimiento paradójico de que, priorizando esas necesidades propias, se puede aportar felicidad, comprensión y mucha mayor empatía hacia los demás.
Nos alegramos mucho por esos pacientes que consiguen ese importante cambio en sus vidas y todos los beneficios que disfrutan.


